Jack Ma o The Boss (马云), el multimillonario dueño de la empresa Alibaba, dijo en una entrevista que en las empresas pequeñas es donde aprendes el sueño y la pasión, pero sobre todo, aprendes a hacer muchas cosas, porque en las grandes empresas todo está estructurado de tal manera, que tu trabajo se reduce a un departamento concreto. Pasa lo mismo con las bandas.

El productor es esa figura que decide qué es lo que va y lo que no, qué instrumentos, qué sonido, qué color adquieren los arreglos, qué tipo de arreglos, cuál es la forma de tocar y un sin fin de cosas más. En una palabra, es que tiene la visión.

En medianos y grandes artistas esa figura es visible con nombres y apellidos. Producido por Quincy Jones, Enrique Santander, Eduardo Cabra, George Martin, etc, etc. Pero en las pequeñas bandas o nuevos artistas esa figura normalmente está escondida, relegada a un oscuro espacio en el que nadie quiere entrar y hay miles de demonios atormentando la mente y el ego del susodicho.

Si existe ese personaje, le esperan un enjambre de tormentosas vicisitudes que superar. La primera y más grande es el ego, tanto por exceso como por defecto. Eso puede provocar que nadie quiera trabajar con él o que nadie le haga caso. Otra opción es que realmente sea el que decide todo PERO, no quiera ostentar ese cargo por falsa humildad. El conocimiento también es determinante, un productor ha de saber entenderse con todo el mundo, eso sí que es un arte en sí mismo. Debe poder transmitir, por ejemplo, qué tipo de pegada y sonido ha de buscar el batería, qué ecualización debe tener el bajo, qué distorsión la guitarra, o cosas tan maravillosamente etéreas como hacia qué resonadores debe dirigir el cantante su voz para alcanzar el timbre deseado. Pero también debe poder entenderse con el técnico, qué tipo de rever se precisa, cómo quiere que ataque el compresor. Es como la figura del director en una orquesta sinfónica. Visto así, no es una tarea nada fácil.

Una buena manera de acercarse a ese mundo si no se tiene la posibilidad de vivirlo en directo es a través del cine. Hay un sin fin de películas que tratan el tema. Les comento una de mis favoritas:

Love and Mercy, el joven y el adulto Brian Wilson, se enfrentan a varios retos. Uno es la propia enfermedad que sufría. El otro es la grabación del disco Pet Sound, que por cierto, lo tengo en vinilo y vale su peso en oro. Esa grabación es una auténtica barbaridad. Él literalmente escuchaba dentro de su cabeza. Por supuesto, también hay mucho margen a la prueba y error o a la improvisación, pero lo que me atrae es cómo se comunicaba con los músicos. Aquello debió ser mítico.

Creo que es importante identificar a este ser mitológico dentro del proyecto que desarrollemos. Y no es que su palabra sea ley, uno, como músico, siempre puede aportar ideas, y lógicamente, el productor ha de estar abierto a ello y agradecer el compromiso y los recursos que se le están brindando. Y ser realistas, entender la esencia de la banda con la que se trabaja, sería ridículo hacer un disco de bachata con U2 (jajaja, aunque por otro lado sería brutal).

Es posible también que existan varios visionarios trabajando dentro de un grupo, en ese caso hace falta un trabajo de compenetración y complicidad como el de Daft Punk.

En cualquier caso, siempre, todo se resumen en  C O M U N I C A C I Ó N. De eso se trata todo esto, pretendemos comunicarnos con el público, y para optimizar semejante empresa debemos comunicarnos con nuestros compañeros.

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